¿Se puede experimentar el estado de flujo en cualquier profesión?

   LUISA LÓPEZ CABREJAS

El estado de flujo es un término acuñado por el psicólogo positivo M. Csikszentmihalyi, consistiendo de manera muy resumida en una situación mental en la que nos concentramos en una tarea hasta perder la noción de todo lo externo, al mismo tiempo que estamos viviendo una experiencia de disfrute.

Recuerdo, cuando hace unos 10 años leí el libro FLUIR de M. Csikszentmihalyi, pensé en la suerte que suponía tener una ocupación en la que uno pudiese vivir esa experiencia de flujo mientras desempeña su profesión.

En aquel momento yo ya era una de esas afortunadas, pues tenía la certeza de experimentar esa sensación cuando coordinaba por ejemplo mis diálogos filosóficos en grupo.

Mi experiencia es que, cuando contacto con ese Flow, no se trata solo de estar muy concentrada y que el tiempo vuele, que también vuela, pero no necesariamente. Lo vivo como un estado que va más allá de mí, en el que me pierdo -en el mejor sentido- y en mi caso concreto muchas de las veces está unido a tocar (simbólicamente hablando) a otro ser humano. La mayor parte de las veces me ocurre cuando tiene lugar una comunicación humana, directa, sincera, empática y profunda. Hay concentración sin esfuerzo. Es una forma de autotrascendencia, casi.

Me interesa mucho la idea de cómo se da esta experiencia en distintos entornos laborales y este post surge como un pequeño homenaje al mejor equipo de Analytics que conozco, junto a quienes he trabajado durante casi 6 años. Son unas personas, mujeres y hombres, que se enfrentan continuamente a una labor retadora y compleja. Son estadísticos, matemáticos e ingenieros que trabajan haciendo modelos matemáticos y manejando cantidades ingentes de información. Tarea nada fácil.

El estado de flujo, para unos se da construyendo un modelo matemático, o presentando un proyecto final a un cliente, un informático lo experimenta programando, y moviendo millones de registros para un ingeniero de datos. Para un fotógrafo es esa búsqueda durante horas de la mejor fotografía, para un técnico electrónico haciendo una soldadura de estaño perfecta en una placa de circuito minúscula, para una persona en una cadena de montaje es mantener una calidad óptima de su trabajo retándose en reducir el tiempo de la manipulación de su producto…

Técnico arreglando CPU

Muchas de estas personas señalan que están tan metidas en lo que hacen que simplemente lo notan por un placentero olvido de sí mismos, un gusto por ese momento y un no desear hacer otra cosa que la que están haciendo.

En mi experiencia con este equipo de Analytics, cuando era testigo de su concentración en su día a día, estaba segura de que estaban en ese Flow. Me animé a indagar sobre ello, les pregunté cómo vivían este aspecto de su trabajo y estos son sus testimonios:

No me vale realizar la tarea con el menor esfuerzo, sino que me sumerjo hasta encontrar la perfección. Esa es la palabra, la búsqueda de la perfección, en cada paso que das, en la atención a cada detalle, preguntarte si lo que estás haciendo se puede hacer de otra forma, si se puede mejorar, es ahí donde nace el desafío”.

 “Muchas veces me pasa que me concentro tanto que no puedo dejar de hacer una tarea, me da satisfacción hacerla, y no la dejo hasta terminarla, pero no es el placer de terminarla sino el de hacerla, lo que me conecta.

Suele pasarme resolviendo un problema de matemáticas, haciendo un puzzle, buscando un error que requiera de un trabajo de lógica, eso me saca del mundo”.

 “En el trabajo fluyo al estar inmerso cada día en nuevos retos, problemas,… Un día no se parece al anterior y eso hace que el tiempo pase con velocidad sin que me cueste un esfuerzo adicional”.

 “Cuando programo es el gusto por hacer lo que hago, sin atajos”.

“Yo tengo la suerte de que me encanta programar: se me pasan las horas volando. Como esta actividad es algo muy genérico, voy a dar un par de ejemplos: preparar alguna visualización chula, ya sea alguna gráfica dinámica o una mini-página web, y hacer tratamiento de datos (algo que la mayoría probablemente considere muy aburrido, pero que a mí me encanta ya que puedes dejar la mente casi en blanco, es como hacer un puzzle). Creo que la clave de ese tipo de fluir es que tengas claro a dónde quieres llegar y entonces ni te vas dando cuenta del camino”.

 “Otra situación muy típica para nosotros los informáticos es cuando nos enfrentamos a un error que no hay manera de arreglar y  estás todo el día concentrado en solucionarlo hasta que al final lo consigues”.

Cuando se está completamente involucrado en el proceso absorbente de crear/resolver algo, a menudo el cerebro no tiene suficiente atención para recibir mensajes del cuerpo como hambre, cansancio, etc. Es una cuestión, por tanto, de dónde se focaliza la atención y la energía limitada de la que disponemos para ello.

Otra de las características para navegar en ese Flow es que suele darse con aquellas actividades cuyos desafíos nos resultan más elevados que el promedio de lo que hacemos la mayor parte de nuestro tiempo. Hay personas capaces de transformar pruebas difíciles en experiencias de flujo, soliendo ir acompañado con la idea de diseñar, crear o descubrir algo nuevo.

Un nuevo rasgo del Fluir -también señalado en uno de los testimonios de más arriba- es vivir lo que uno está haciendo como valioso en sí mismo y no como algo cuyo fin está fuera de la propia actividad; eso es lo que se llama una experiencia autotélica (del griego auto en sí mismo y telos fin), siendo la propia actividad la finalidad de la misma, dándonos gran satisfacción su desarrollo y no tanto el resultado.

Sin embargo, cabe plantearse si experimentar este estado de flujo depende del tipo de trabajo que uno desempeña. Parece que no es así, pues para cada persona será diferente el detonante que desencadena tan especial sensación. Por ello, quizá dependa del desde dónde viva uno lo que hace (en forma de la actitud e interpretación que hace de su trabajo) y no tanto de lo que hace (del tipo de trabajo que lleva a cabo).

Dejo una pregunta abierta para finalizar: ¿La búsqueda de la excelencia en nuestra ocupación, sea nuestra profesión la que sea, podría llevarnos a vivir esa experiencia de Flujo?

En este blog puedes leer un segundo artículo sobre el estado de flujo: Estado de flujo (segunda parte)

Luisa López Cabrejas