¿Pinos piñoneros o la sofisticación de la ciudad?
LUISA LÓPEZ CABREJAS
Hace unas semanas, iba caminando con mi hijo por el centro de Madrid, para ser exactos por la plaza de Colón, por los llamados Jardines del Descubrimiento.
Ocurrió una anécdota que me hizo preguntarme: ¿qué vemos cada uno de nosotros en el lugar por el que pasamos como transeúntes en la ciudad? ¿qué es relevante a nuestros ojos?1
Esa plaza de Madrid es el lugar donde confluyen las calles comerciales más lujosas de la capital, como la calle Serrano, con sus carísimas tiendas de glamur exclusivo, las grandes marcas; al caminar por ahí ciertas personas se verán deslumbradas y guiadas cuales faros por sus sofisticadas marcas fetiche.
Otras personas ven en esos jardines la gran bandera de España y el lugar habitual de manifestación para un sector de los ciudadanos madrileños. Otros verán el Centro Cultural Fernán Gómez bajo la que fue una mítica fuente de Madrid, ya inexistente como tal. Otras personas resaltarán de esa zona el fastuoso edificio neoclásico de la Biblioteca Nacional, depósito de la cultura.
A unos metros de nosotros una chica vestida de manera llamativa se hacía fotos con un fotógrafo profesional, y se cambiaba de zapatos de altísimos tacones y complementos sentada en un banco.

Carrocera (León), diciembre 2023.
Obviamente los ojos del niño eran ajenos a todo ello. De repente Enzo me llamó la atención sobre unos bonitos pinos altísimos, no son más de 3 o 4 y me pidió acercarse. Yo me quedé unos metros retirada cuando a los dos minutos de estar él inspeccionando la única porción de suelo de tierra bajo los pinos se da la vuelta a mirarme y grita: ¡Anda si son pinos piñoneros y las piñas tienen piñones! ¡Mira! Se acerca corriendo ilusionado y me tiende en su manita su tesoro: una docena de piñones. Me mira y me dice ¿Ves? Son piñones y además he encontrado también una piedra de sílex justo ahí debajo de los árboles. ¡Y nadie los ha cogido antes! ¿No los habrán visto?
Tras su infantil sorpresa y reflexión me pregunta: ¿Me puedo sentar en este banco a partir los piñones con la piedra y comérmelos aquí?
Miré alrededor, vi las tiendas, la gente corriendo hacia algún sitio, la modelo, los edificios, la bandera, el tráfico de la Castellana, todo ello construido por los humanos y el niño resaltando lo previo a lo civilizado, sus ojos se habían posado exclusivamente en esos árboles y sus minúsculas y deliciosas semillas, y le dije sonriendo: Claro que puedes comértelos.
1 La percepción selectiva es un tipo de sesgo cognitivo que se da en el proceso de percepción cuando el sujeto, en función de sus expectativas, selecciona un objeto de atención y desatiende la parte restante de la información (wikipedia)
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Luisa López Cabrejas